El psicoanálisis, en algunas de sus corrientes, considera algunos vicios como simples mecanismos de defensa que en un punto pueden ser un síntoma de salud emocional pero que, en el otro extremo, pueden desencadenar la aparición de graves trastornos en el ancho mundo de la psiquis. Parala Iglesiacatólica, no hay pecado mayor que padecer un vicio, cualquiera que sea, y esa apreciación pone en un mismo estaño una sencilla conducta adictiva y el quinto mandamiento.

El intelecto, la voluntad y la emoción son, al entender de Platón, las tres herramientas más importantes que puede tener un individuo. La sabiduría, el valor y el autocontrol son las virtudes que le corresponden. Y se le suma la justicia, como factor sustancial para respetar y ser respetado. Sócrates dice, por su parte, que la virtud nos permitirá resolver las mejores acciones, y con ella podremos distinguir entre el vicio, el mal, el bien y lo moral. Gustos son gustos.

Vicios&Virtudes es el tema conductor de este número de El Planeta Urbano. Y cada uno de los personajes entrevistados aceptó el desafío. “¿Qué vicios le cuesta controlar?”, le pregunta a Adrián Suar nuestra periodista Mariana Montini. “Me cuesta desconectarme de lo creativo, te diría. Pensar se convirtió en un vicio. Tengo tantos programas y otros tantos en la cabeza, que por momentos estoy como ausente. No sé si a eso se lo puede llamar vicio, pero es lo que me pasa: no permito que se rompa la cadena de frío. Vivo anotando tonterías, frases, anécdotas que me cuentan, palabras que me suenan lindas, títulos..Todo surge de una imagen, de historias. Eso está metido en mi cuerpo y no lo puedo controlar.”

Sofía Gala –entrevistada por nuestro editor jefe, Luis Corbacho– sintetiza lo que considera que son sus virtudes: “Soy inubicable. Soy quien soy, sé lo que hago. Tuve una situación de mediatización con base en mi mamá y en haber nacido bajo su mando y sus decisiones, pero yo lo que siempre digo es: ‘Si te importa quien soy, sos un tarado, andá y mirá mi trabajo, y listo’. En mi caso, se conoce mucho de mi vida por una situación externa a mí, pero en el fondo nadie sabe quién soy realmente”.

Dos maneras y dos mundos para decir cosas parecidas que nunca serán idénticas. En este imprevisible universo que hoy nos toca transitar podemos decir, sin duda, que asistimos al parto de una nueva forma de comunicar, donde no hay peor vicio que la confusión ni mejor virtud que la claridad. Vicios&Virtudes, siempre separados por una línea tan pero tan delgada que quienes la traspasan pueden convertirse en líderes fascinantes, simples mortales o asesinos seriales. Transitar sin unos y los otros, en una mezcla perfecta, es clave. Tan importante como el desdibujado sendero de la ética nuestra de cada día.

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