La hija mayor de Petti tiene 28 años, un hijo de tres, un marido productor de televisión y dos hermanos que también trabajan en los medios. Aunque sueñe con ser maestra jardinera, su ADN es más fuerte, y el descaro que ostenta al hablar la convierte en una mujer tan única y televisiva como su padre.

Tamara y yo nos encontramos en el lobby de un hotel céntrico un lunes helado de junio. Antes, sin habernos visto las caras jamás y sin ningún otro contacto más allá de los mensajes de texto, nos escribimos bromas que van subiendo de tono, hasta que me dice, algo seria: “Che, me vas a citar en un hotel y ni siquiera te conozco el tono de voz”, a lo que respondo: “¿Qué, tenés miedo de que sea un asesino serial?”.

 

Enseguida la llamo y hablamos por primera vez, y me dice, entre risas: “¡Voy a aparecer cortada en pedacitos en un hotelucho del centro, no sé ni quién sos!”.

 

Y seguimos riéndonos, porque con ella todo es irónico, punzante, gracioso, como si los genes de Roberto, el famosísimo progenitor, hubieran ido a parar todos ahí mismos, a la sangre de su hija mayor. 

 

Cuando nos vemos, nos saludamos como si fuésemos amigos y lo primero que le pregunto es qué hizo el día anterior, el 17 de junio, día del padre.

 

Y el show de Tamara comienza, en un derrotero de titulares y frases para el recuerdo.

 

 

“Para el día del padre fuimos a almorzar a Gardiner y estaba Zaira Nara en la mesa de atrás”, arranca.

 

–¿Cuál es la necesidad de ir a un lugar tan expuesto como ese?


–Y bueno, es el tonto de papá, que elije un lugar de famosos.

 

–¿Qué tal la familia Nara? Qué depresión, odio al señor Nara.


–Ay, yo también. Estuvieron cuatro horas los Nara. Llegamos nosotros y ya estaban, y se fueron a las cinco de la tarde. Imagináte qué tema pueden tener Norita, Zaira y el padre, los tres solos cuatro horas. Lo peor es que Zaira se acercó a saludar a papá. ¡Qué vergüenza!

 

–¿Qué representa esa gente para vos?


–Bueno, ayer hablábamos en la mesa, bajito para que no nos escuchen, sobre cómo en este país esa gente se hace millonaria. Zaira Nara no tiene nada, no tiene ningún talento, y sin embargo se está haciendo millonaria.

 

–Vos, que trabajaste en Infama, lo tendrás claro.


–¡Ay, por favor! Un mes trabajé en Infama y salí corriendo. No podía hablar mal de nadie, tenía que decir que Zaira era una genia, que Wanda era una genia, que Ileana Calabró era una genia… No pude. 

 

–No aguantaste.


–Y no, lo que no entiendo es como esas minas tienen un millón y medio de seguidores en Twitter por poner: “!Buen dia, yendo al gym!”. Me preocupa que haya miles de niñas que de grandes quieran ser como Zaira, que su objetivo sea hacerse las lolas y salir con un futbolista.

 

–¿Alguna se quiso propasar con tu padre?


–(Ríe, piensa) No… sí, estaba esta chica que es muy prostituta, que a hora logro estar en el Cantando, no me acuerdo el nombre…

 

–¿Piernas?


–No, esa es otra que no tolero, igual de rápida que la anterior.

 

–¿Cómo las alejás de tu viejo?



–El año pasado el programa de papá se llenó de gatienzos, y yo las tenía que estar espantando tipo guardabosques.

 

–Volvamos a las familia,  ¿cómo se llevan cuando están todos juntos?


–Bien, los nuevos hijos de papa todavía no entienden que somos hermanos. Estaba mi hijo, de tres años, que es sobrino de Esmeralda, que tiene un año ¡Muy deforme todo! Lorenzo me decía:“Este es mi papa”. Y yo: “También es mi papa, querido”. “No, tu papa es ese”, me decía, señalando a mi marido.

 

–Y estaba…


–¿Mi madrastra?

 

–Tu madrastra. ¿Cómo te cae?


–(Piensa) Bien (risas). No tenemos una gran relación, pero cuando nos vemos está todo bien. Como dijo Dalma sobre la novia del padre, no voy a ser su amiga, pero todo bien. La saludo, charlamos un par de palabras, y chau.

 

–Siendo chica, ¿cómo fue tener un padre diferente?


–Crecí con mi papá estando en Sumo, así que me acostumbre a verlo volver de ensayar a las seis dela mañana. No tuve un padre normal, que estuviera en casa, te cocinara, te preguntara como te había ido en el colegio.

 

–¿Y te quedó algo de eso?


–Las ganas de salir de noche. Salí un montón.

 

–¿Le reprochaste muchas cosas a tu padre siendo grande?


–No, ya me di cuenta de que no tiene sentido. Antes, cuando era adolescente, sí, pero después te das cuenta de que ya está.

 

–¿En algún momento estuviste peleada mucho tiempo con tu padre?


–No, me peleé solamente cuando me dijo que iba a tener otro bebé.

 

–¿Fue una pelea en serio?


–Sí.

 

–¿Por qué?


–Me parecía una desubicación total. No quería tener otro hermano a esta edad. No me gusta la gente tan grande que sigue teniendo hijos. Papá tiene casi 60 años, y cuando los pibes tengan 15 el va a tener 75… Es antinatural. Tiene un nieto y un hijo de la misma edad, ¡no da!

 

–¿Ahora no lo ves mejor, más rejuvenecido?


–No, la teoría esa de que los hijos te rejuvenecen es una estupidez que tienen los viejos de 50. Está igual, pero con dos hijos, que encima no va a criar él, porque no me lo veo yendo a las reuniones de padres. No lo hizo con nosotros, menos lo va a hacer ahora.

 

–¿Tu padre quiere que estés en la tele?


–Sí, porque dice que soy la más genia del mundo.

 

–¿Los medios te aburren?


–No me llena demasiado hablar en radio, no es mi pasión. Es un trabajo, salgo de ahí y para mí desaparece.

 

–¿Te pesa el apellido?


–No, para nada.

 

–¿Te sentís obligada a ser graciosa?


–Yo no quería estar en los medios por inseguridad, porque me meten mucha presión por ser la hija de. Todo el mundo espera que sea, como mínimo, graciosa, y yo no me veo tan graciosa. Al estar al lado de él no puedo quedar como la tarada que esta ahí solo porque soy su hija.

 

 

–¿Qué los diferencia de los Calabró?


– Por empezar las caras, no tenemos esas caripelas terribles. A mí el humor que hacen no me causa gracia, pero se ve que a mucha gente sí. Siempre traté de evitar esa cosa de dinastía de familia mediática, pero después pensé: “Si está Ileana en los medios, ¿por qué no puedo estar yo? ”.

 

–¿Y a los Legrand Viale qué los une?


–Ves, esa es otra en la que me inspiré para decir: “Si está Juanita Viale ahí, ¿por qué no voy a estar yo hablando pavadas?”. Yo misma me preguntaba: “¿Cómo voy a estar choreando ahí?”, y después vi a Juana que tiene la suerte de estar en cine, tele, de protagonizar novelas, todo avalado por su abuela. Es el tipo de mina que toda la vida dijo: “No me interesan los medios”, y después terminó actuando. En este país lo que menos importa es que actúes bien, lo que más llama es que tengas una vida loca o de revista.

 

 “Yo no quería estar en los medios por inseguridad, porque me meten mucha presión por ser la hija de. Todo el mundo espera que sea, como mínimo graciosa, y yo no me veo tan graciosa”.

 

–Hablemos de sexo, ¿te parece?


–¿Qué? Después te haber tenido un hijo se me terminó la vida sexual. Ya está, ya fue. Yo era la señora sexo antes, pero lo perdí.

 

–¿Con tu marido o con todos? 


–Con todos, como que dejé de pensar en sexo porque estoy todo el día ocupándome de mi hijo, y eso tiene prioridad.

 

– Entonces, ¿no hacés nada?


–Bueno, lo hacemos de vez en cuando, porque o me obligo a tener sexo o nos vamos a separar.

 

–¿No te divierte?


–Ahora no, pero supongo que va a pasar. Nadie te dice que se te arruina la vida sexual con la llegada de un hijo, todas mienten. Yo quedé embarazada y me daba depresión tener sexo en ese estado.

 

–¿No te agarra la paranoia de que tu marido busque en otro lado?


–No, cero, que busque donde quiera mientras yo no me entere. Ojos que no ven…

 

–¿Te gustaría tener más hijos?


–Sí, pero por ahora no, porque estoy tomando mucho vino y mucha cerveza, y si me embarazo vuelvo a la vida del tecito a la noche.

 

–¿Pensás retomar la vida nocturna,las salidas?


–No, corté, porque la noche es para salir y tener sexo con otra gente, entonces no da.

 

–¿Qué conclusión te queda de nuestra farándula cuando hacés el segmento “Pasando revistas” en el programa con tu padre?


–Que todo es una porquería. El 90 por ciento es bizarro, y el 10 por ciento, ponele, es gente inteligente, o graciosa, o buena actriz. Pero la mayoría son inventos como Zaira, el fan de Zaira, la hermana de Zaira. Veo poco talento, poco contenido, todo muy berreta.