La cocina créole tiene una impronta única y aparece en toda geografía vinculada a Francia en algún momento de su historia. Es una cocina de colonias que tiene sus mejores exponentes en la isla Mauricio, en la isla Reunión, en Saint Barth, en Louisiana o en Canarias. Nace de la combinación de la culinaria francesa con los sabores e ingredientes caribeños, africanos o mediterráneos. Con un toque de sensualidad logra que un simple plato popular se convierta en una delicia.

En el año 1985 un joven Paul Azema regresó de París luego de cinco años de pasantías, la más importante junto a Jean Cagna, dos estrellas Michelin.

 

 

Con su intrépida manera de vivir la vida, recogió las recetas de niñez que le traspasó su padre, originario de la isla Mauricio, y abrió su primer restaurante, La Tartine. El éxito fue inmediato, sus recetas, desconocidas para la gran mayoría, eran furor, caris (versión francesa del curry) jengibre fresco, cardamomo verde, sechuan, pimienta piper longum, aguaribay, achiote, aceite de dendé, coco fresco, gazpacho, y su primer ceviche ¡todo en el año 85!

 

 

 

Este cocinero y sociólogo fan de Tom Waits se convirtió en un chef à la mode, pero de vanguardia y en 1989 abrió La Créole. Allí conoció a los dueños de una radio que hizo historia, la Rock& Pop, y los músicos empezaron a visitar su resto: Iggy Pop, Los Ramones, los Guns, Metalica, Aerosmith, Led Zeppelin, Yes, UB40 y los vernáculos Charly, Iturri y los Moura se hicieron habitués del bistró, donde el primer happy hour de la Argentina comenzaba a las 23 horas.

 

 

 

 

 

 

 

Luego vino el Morocco, en el 93, la tercera discoteca luego de Regine’s e Hippopotamus, donde el restaurante servía cocina de nivel y luego se bailaba. Drag queens, actores como Tortonese, vanguardia artística como UORC, modelos top, gays, la high toda junta en un mismo lugar, para mí sin duda la primera “jungla” de Bue, simplemente fantásticos años dorados.

 

Al mismo tiempo, la dualidad: Azema asume como director culinario en Happening Puerto Madero, un lugar moderno pero tradicional donde revolucionó la típica parrilla argentina con dressings geniales, cortes impensados y distintos puntos de cocción hasta 2005, año en que inauguró Azema. Hasta hoy, su abadejo en curry verde, sus postres con frutos de la pasión, su música y el estilo del restó son simplemente irremplazables.

 

 

 

Uno de los restaurantes más cool de Palermo, favorito de los músicos y meca de los amantes de la alta cocina. El único restó créole de la ciudad.

 

 

 

 

Sus aperitivos, el Etiqueta Negra, su elocuencia, su humor hacen de Azema un personaje inédito en las cocinas de Buenos Aires. Ante la obvia pregunta de cuál sera su nuevo plato surge enorme, intacto el eterno intrépido: “Si yo supiera…”.

 

 

Azema Exotic Bistró queda en Carranza 1875, de lunes a sábados por la noche, reservas al 477-44191.

 

 

 

 

 

 

El bistró de Azema no tiene puesta en escena: es cálido y amable como la casa de un amigo. La barra de bebidas es absolutamente loca y ofrece de todo para antes o después de comer.

 

 

 

Tajine de pato con dátiles y peras

 

 

 

 

Carpacho de salmón ultrapremium con lima y oliva

 

 

 

Silla de cordero al estilo moroco

 

 

Dirección: Av. Juana Manso 1164