La modelo que supo estar en el candelero por su interrumpida relación con Gustavo Cerati logró curar las heridas y concentrarse en su exitosa carrera internacional. Nosotros quisimos escribir sobre ella y contemplar, extasiados, su descarada belleza.

 

 

 

“Está todo bien, está todo bien, está todo bien.” La chica repetía esta frase una y otra vez, mientras la notera, una insistente y muy pesada reportera del programa de chimentos de la tarde, la acosaba con preguntas sobre la salud de Gustavo Cerati. Callada, tímida.

 

Así se mostró siempre Chloé Bello ante la prensa, y aquel momento en el que habló por primera vez luego de la intempestiva internación de quien fuera su novio no fue la excepción. “Todo bien”, repetía. “Estoy contenta, feliz”, quiso agregar, mientras de fondo se vivía un clima de cóctel, desfile, fiesta o algo fabuloso relacionado con el mundo que la rodea. En el mundo de Chloé, la modelo más bella, esbelta, perfecta y despampanante que ha cosechado nuestro país en los últimos tiempos, se vive en estado de glamour constante.

Ella, que fue a los mejores colegios y a los 15 años ya ostentaba 1,80 de altura repartidos en un cuerpo lánguido de medidas exactas y boca suntuosa, no tiene por qué prestarse al juego de la prensa. No lo necesita.

 


RENACER

 

Luego de un convulsionado período en el que fue blanco predilecto de los medios, Chloé decidió dejar el país y activar su carrera de modelo. Las condiciones para ser una número uno a nivel mundial estaban dadas. Sólo faltaba que ella se concentrara en su trabajo e hiciera oídos sordos a los comentarios desafortunados. “Se dicen tantas pavadas, que te catalogan de manera completamente injusta, porque la gente habla sin saber. Yo soy una persona muy sensible a todo esto.

 

No me divierte. Entonces, te bombardean de todos lados injustamente, la gente se mete a opinar sin saber y dice cosas horrendas de alguien que está sufriendo muchísimo por la persona que ama”, dijo a la revista Para Ti. Pero luego de aquel período de angustia interminable, que le costó varios meses de encierro y hasta una internación por un cuadro depresivo, Chloé sintió que era el momento de dejar atrás el dolor y comenzar de nuevo. “Todo el año pasado dejé de laburar muchísimo. Por cuestiones personales, no me sentía apta para hacerlo. Pero ahora que las cosas se están asentando un  poco más, tengo que volver a trabajar”, explicó ante la prensa. “No voy a dejar de visitar nunca a Gustavo, pero tengo que hacer mis cosas. Igual, estoy todo el tiempo en contacto con sus allegados. De ninguna manera me desligo de ese tema”, aclaró.

 

Así fue como salió a conquistar el mundo, olvidándose de los malos ratos y enfocándose en el trabajo en el exterior. En Europa, su primera escala al dejar la Argentina, desfiló para Hugo Boss, Emporio Armani y John Richmond, entre otros. A su vez, recorrió las pasarelas del Fashion Week de Berlín y de la prestigiosa Semana de la Moda de San Pablo y fue protagonista de los lookbooks de la tienda española de departamentos El Corte Inglés y la prestigiosa marca Hugo Boss.

 

Más tarde llegó uno de los momentos más altos en la carrera de Chloé: cuando el gran diseñador italiano Roberto Cavalli recibió el premio Valentía, ella fue una de las invitadas de honor al evento, compartiendo una noche de gala con celebridades como Heidi Klum, Julianne Moore, Elizabeth Hurley y Cindy Crawford, entre otras. “La mujer de Roberto, Eva, me eligió personalmente el look. El vestido era tan largo que tuve que llevarlo con unas sandalias, también de Cavalli, con veinte centímetros de taco”, recuerda la modelo. “Me siento una privilegiada, fue una noche inolvidable y divertidísima. Con Julianne nos reímos muchísimo porque ella acaba de terminar una película que se llamará Chloé. Y con Woody Allen tuve la suerte de poder charlar sobre el nuevo film que está realizando. Fue una experiencia única porque adoro su trabajo y soy una fanática del cine”, continuó. El mundo, nuevamente, se puso a sus pies.

 

“Todo el año pasado dejé de laburar muchísimo. Por cuestiones personales, no me sentía apta para hacerlo. Pero ahora que las cosas se están asentando un poco más, tengo que volver a trabajar”



HERENCIA DE FAMILIA


 

No es casualidad que Chloé sea una de las mujeres más bellas de la Argentina. Tiene con qué, y cuenta con un árbol genealógico envidiable. Su madre, Nora Portella, fue una de las mannequins más icónicas de los 80, y aunque en un principio no veía con buenos ojos la incipiente carrera de su hija, con el tiempo se fue acostumbrando y la asesoró en todo. “Chloé tiene una familia. Ella no necesita trabajar para comer. No es que la van a sorprender con un viaje. Tuvo una buena vida. Un montón de cosas que gracias a Dios no la van a tentar”, explicaba Nora ante la nueva fama de su heredera. “Estoy sorprendida por la carrera que está haciendo porque en muy poco tiempo hizo muchas tapas de revistas y ahora es un boom”, declaró.

 

Pero con apenas 18 años la joven Chloé, curiosamente, ansiaba mucho más que eso, tanto que en una entrevista con María Laura Santillán, ante la pregunta de la periodista “¿Qué lugar soñás con ocupar?”, se atrevió a confesar: “El de Susana. Todas quieren ocupar ese lugar pero nadie lo dice. Yo siempre lo dije. Me gustaría ocuparlo, en serio. Yo quiero ser actriz. Si puedo armar una carrera acá, que me guste, me quedo. Si puedo hacer algo como Susana sí. Si no, no, es todo muy berreta”, manifestó hace unos años.

 

“Con Woody Allen tuve la suerte de poder charlar sobre el nuevo film que está realizando. Fue una experiencia única porque adoro su trabajo y soy una fanática del cine”


Este año un rumor volvió a sacudir la vida de Chloé Bello. La modelo era la elegida para protagonizar una importante campaña de una firma internacional. Sin embargo, durante la segunda jornada de fotos, decidieron separarla porque la vieron algo excedida de peso. Según los productores de la campaña, en medio de la discusión con Chloé, le argumentaron que la veían con nueve kilos de más, respecto a su peso habitual. Suena increíble, pero es real para los nuevos estándares de Europa. Sin embargo, ella sigue protagonizando las campañas de los mejores diseñadores y cada vez que regresa a su país encabeza los desfiles más tops. Su última campaña en laArgentina fue la de Ricky Sarkany, que ilustra este reportaje, y la más reciente aparición de la modelo se dio en el marco del imponente Palacio Ortiz Basualdo, sede de la Embajada de Francia. Allí, la chica de veintitrés años fue la gran protagonista de Chic París, el desfile presentación de la nueva colección de Gabriel Lage y Charles Calfun a beneficio del Hospital de Clínicas. Pero días después del evento, la modelo de Life Chekka debió regresar a Nueva York, donde vive desde comienzos de este año. Allí, prepara con un coach sus clases de actuación y analiza una propuesta para ser anfitriona de la señal E! Enterteinment Television.

 

“Lo bueno de ser modelo es que no tenés que pensar”, dijo Chloé en una entrevista junto a su madre en el gran diario argentino. “Podés ser tonta y ser modelo, es la verdad. Obviamente por ahí triunfa la que tiene un poco más de cabeza, porque puede armar mejor su carrera y trabajar durante más tiempo”, siguió. “Para mí es una paz saber que no tenés que estar pensando todo el tiempo.

 

 

Como vos, que tenés que estar investigando todo el día para poder estar en carrera”, le dijo a la periodista que la entrevistaba. Aunque estas declaraciones se puedan prestar a burlas, lo que Chloé quiso expresar es que puede usar sus dotes naturales para ganar dinero como modelo y luego dar el siguiente paso para cumplir su verdadero sueño: actuar.

 

 

“Quiero ser actriz. Voy a estudiar teatro aunque todavía no sé si acá o en el exterior”, dijo hace un tiempo. Luego, participó en una película junto al actor de Hollywood John Cusack, y ahora, mientras sus eternas piernas continúan recorriendo las pasarelas más exclusivas del globo, ella sigue soñando con hacer cine, o quién sabe, como dijo hace unos años, convertirse en la nueva Susana Giménez. El tiempo dirá.

 


Power Couture

Así se denomina la nueva campaña de Sarkany, que tiene como protagonista a la bella de Chloé. Esta impecable sesión de fotos, realizada íntegramente por el estudio de Gabriel Machado, muestra a la modelo con un look muy sensual, que combina un vestido de fiesta de manga chupada de encaje bordado con piedras negras y plumas de marabú, con unas llamativas botas bucaneras negras de napa.