Se mueve con familias a cuesta de un país a otro y de un set a un escenario con la misma naturalidad.Es espléndida sin tener conciencia de ello, o tal vez no le interesa.

Dejó todo para tener a sus hijos y hoy vuelve al cine, al teatro y a la televisión. Pero es mujer y madre ante todo.

Dolores es muy profesional.

Llegó al hotel superpuntual, con jeans, borcegos y una mochila casi infantil. Lo único que llamaba la atención era su pelo platinado y esos ojos verdes, difíciles de esconder.

Ayudó a elegir los cambios de ropa con inmensa humildad y se relajó mientras la maquillaban, la peinaban y yo la atosigaba con preguntas. Aquí, lo que hablamos. Un reportaje que se disuelve en una charla, pero vuelve a fuerza de no perder el hilo.

 

–Cuénteme sobre El campo, la nueva película que protagoniza. ¿Qué la llevó a hacer este proyecto?


–Cuando me llegó el guión me pareció una señal de algo que me daba la posibilidad de volver acá y de volver a trabajar. Hernán (Belón) me lo mandó y me gustó. Yo estaba viviendo en España y tenía ganas de venir un tiempo a la Argentina. El guión me resultó muy bueno, la película era con Leo (Sbaraglia), y me pareció un buen momento para dar ese paso.

 

–¿Qué paso?


–Volver a la Argentina y volver a trabajar. Porque además la historia de la película tenía que ver con mi momento de vida, y eso hacía que me resultara fácil abordar el personaje. Yo había dejado de trabajar para tener a mi primer hijo, y podía comprender la complejidad del personaje.

 

–¿Antes de la película estaban instalados en Madrid?


–Sí, vinimos para hacerla y nos quedamos acá. Hice la peli hace dos años. Cuando llegamos, Lázaro tenía un año y medio, y después de filmar me quedé embarazada de Libertad, así que nos instalamos acá.

 

–¿Es urbana o rural?


–A mí me gusta todo, pero con niños tenés que pensar un poco más adonde ir. Te condiciona muchísimo.

  

–¿En qué la cambió la maternidad?


–Antes de tener a mi primer hijo no me imaginaba ni de casualidad cómo era. Lo pensaba y no creía que se pudiese ser capaz de estar todo el día, todos los días dedicada a una persona que depende exclusivamente de vos. No me imaginaba cómo podía hacerlo. Y cuando sucedió fue muy natural, muy lindo. Es el cambio más radical y más permanente en la vida.

 

–¿Por este motivo decidió no trabajar en este período?


–Sí. Es lo que quería, y no podía hacer otra cosa. Quería estar con él, era lo único que me interesaba en ese momento.

 

–¿Se puede hacer algún tipo de paralelismo con la película?


–Obvio, por la maternidad, pero no en otro sentido.

Es imposible porque no me iría al campo en esas condiciones. De todas maneras, la película es la película, y no tiene que ver con mi vida personal. Es decir, si hiciera de Gatúbela en Batman, me encantaría ponerme el traje, pero es sólo eso, ponerme el traje de este personaje.

 

–¿Y cómo es ella?


–Es una mujer que después de la maternidad está queriendo recuperar una identidad como mujer independientemente de que también es madre. Está en un momento frágil, que les pasa a muchísimas mujeres. Y como ella está en un momento de un gran cambio interno, no está para acompañar a su marido en ese otro gran cambio de vida. Son movimientos muy grandes. Ella empieza a poner en duda todo, y colabora con cómo se van dando las cosas.

 

–¿Le pasó a usted?


–No me deprimí, pero sí me pasó respecto del laburo.

Es como que tenés que encontrarte con un vos nuevo. Para mí fue tranquilo porque me tomé más tiempo.

Me dediqué al niño todo el tiempo que quise, y después volví a trabajar.

 

–¿Haría lo mismo?


–No, porque no soy ella, que no esperaba lo que sucedió.

Si me preguntás a mí, te puedo decir que soy muy gauchita. Si sale un plan lo hago y me divierto.

Pero tampoco se me planteó nunca un plan semejante, entonces es difícil saber. El personaje no acepta los cambios y se estresa. No digo que yo sea la mejor onda siempre, puedo ser así de hincha pelotas, el tema está en el extremo en el que ellos viven.

 

–¿Cine, teatro o TV?


–Me gusta todo, todo tiene su magia. Ahora estoy haciendo la obra de teatro y me encanta, está muy bueno para mi momento de vida. Es algo que hago los fines de semana, con amigos. No me demanda mucho tiempo y eso para mí hoy es super importante.

 

–¿Se refiere a Isósceles?


–Sí, es sobre un trío de amigos en dos momentos de su vida. La estamos haciendo en el teatro Chacarerean, viernes y sábados.

 

–¿Cuál es su expresión artística favorita?


–La música, porque no hay que hacer nada para que te llegue.

 

–¿Por ejemplo?


–Me gusta todo, pero de verdad. Es como que en cada época de mi vida tuve estilos de música que los marcaron, entonces me resulta interesante cómo la música me lleva otra vez a esos momentos. Es transportadora.

 

–¿Qué es el arte para usted?


–El arte debería ser la libertad de poder ser y hacer lo que uno quiera cuando uno quiera, creativamente hablando.

 

–¿Cree que el arte es transformador?


–Si, súper. Podés ver una película que te cambia la vida para siempre, la música que te modifica el estado de ánimo en un segundo, o escuchás esa canción que te recuerda ese momento particular de tu vida, o el teatro, los actores… todo eso es motivador siempre. Como artista o como espectador siento que siempre sucede esa transformación.

 

–¿Como artista lo siente?


–Sí, porque sé cómo otros artistas me transformaron a mí. Es transformador el proceso que uno hace para atravesar ciertos procesos creativos. No tiene que ver con el afuera, sino con el laburo interno que uno hace.

 

–Si no hubiera sido actriz ¿qué hubiera hecho?


–Si me preguntabas esto antes de actuar, la respuesta hubiera sido patinadora sobre hielo. Cuando era chica morí con Castillos de hielo y soñé con ser patinadora mucho tiempo.

 

–¿Qué la inspira?


–La naturaleza, el amor, mis hijos, la música, lo cotidiano… todo tiene su encanto.

 

–¿Si tuviera que ordenarlos en una lista de prioridades?


–Para mí es todo parte de lo mismo porque la naturaleza, el amor y mis hijos son lo mismo, y lo que sucede cada día es parte de todo esto.

 

–En su caso, que está en pareja con un actor internacional, ¿cómo vive esa cotidianeidad?


–Para mí es lo mismo, porque yo elegí esto. Si le preguntás a la mujer de un banquero qué se siente, te va a contestar igual. Porque es la realidad que cada una conoce.

 

–¿Y si se compara con sus amigas? ¿Cómo sienten estas diferencias?


–A mí me encanta. Para mí no hay diferencias porque tiene que ver con la elección del amor, con quien uno quiere estar.

 

–¿Lo que unifica la experiencia es el amor?


–Siempre. En todos los casos. Cualquier mujer que está casada con el hombre que elige, entiende lo que estoy diciendo. Porque, cada una tiene su realidad y todas son diferentes. Es un tema de elecciones y de amor. Esto es lo que tengo y lo que elegí. Me pasa que me preguntan cómo es Gael en la vida cotidiana y esas cosas, y sinceramente no me gusta hablar del tema.

 

–Mi pregunta era sobre lo que Dolores sentía o siente.


–¡Yo estoy chocha! Eso es otra gran verdad que no voy a dejar de decir.

Si me comparo con mis amigas, la vida de ellas es más alocada. Yo fui mamá (y los gestos lo dicen todo).

 

–Respecto de sus hijos, Lázaro y Libertad. ¿Qué desea para ellos?


–Todo. Libertad y amor ante todo, porque con eso tienen lo más importante. Que sean queridos y sepan querer, creo que eso les va a dar una base sólida en la vida. Y después que sean libres siempre para hacer lo que quieran.

 

–Y para usted, ¿qué desea?


–Seguir pasándola bien con la gente que quiero, haciendo las cosas que quiero. Es lo mismo que quiero para mis hijos, libertad y amor.

 

–¿Cómo sigue la agenda del año?


–El 2 de mayo se estrena El campo, yo sigo haciendo la obra de teatro, y además grabé En terapia, que empieza a salir en tele en mayo.

También hago una película de Hernán Garchuli, que es su opera prima, y después tranquila. Estoy haciendo un poco de todo. Todo poquito, pero mucho.

 

–Agenda agitada.


–Todo está en uno, los procesos son siempre los mismos, pero las historias son diferentes. Entonces encontrás la gracia que tiene esta profesión. Tenés desafíos constantes y se convierte en una forma deencontrarle el sabor a la actuación en los rincones. A mí me resulta muy divertido y muy relajante estar en cada uno de los personajes.

Es como una forma de volver a la panza, así me siento cuando trabajo. Lo que tiene la maternidad, y acá vuelvo un poco al principio, es que no me muevo de mi casa si no hago algo que no me convence.

 

Y sin perder un minuto, volvió a sus jeans y a su mochila, saludó, agradeció y desapareció por la puerta del salón. Tenía que pasar a buscar a Lázaro por el jardín.