A 75 años de su nacimiento, cambia el concepto de ver televisión. Los smart TV permiten, a través de diferentes dispositivos, interactuar con el contenido, elegirlo, grabarlo y verlo en todas sus dimensiones

 

 La nueva televisión es un pimpollo aún. Consta de decenas de nuevos términos y se está cocinando a fuego lento. Smart TV, 3D, Ginga, middleware, Apple TV, Google TV son algunas de las siglas de estos nuevos sistemas: los combinados 2.0.

La llegada de internet a la pantalla de televisión comenzó a marcar este nuevo camino. La posibilidad de navegar en la red, y por menús personalizables, dio origen al término “smart TV” y cada uno de los fabricantes diseñó su propio sistema de centro multimedia. Estas nuevas teles tienen en común sus pantallas LED de alta definición, conexión a internet, más de 30 pulgadas de tamaño y un mínimo espesor en su estructura. Los aparatos cuentan con un chip capaz de gestionar un software con opciones: se pueden alquilar películas en línea, acceder a YouTube y mirar las noticias. También chatear o hacer videoconferencia con Skype.

En general, cuentan con conversores de televisión digital incorporados y conexión a internet. Algunos también ofrecen tecnología 3D.

 

Otro de los motores que viene modificando el concepto tradicional de televisión es Apple TV. Ni la primera ni la última compañía en presentar esta caja inteligente que permite conectarla a la pantalla y acceder a un sistema operativo aparte. Consiste en un disco rígido con conectores para las pantallas para ver contenido en alta definición. Su sistema operativo permite alquilar películas online y tener compatibilidad con otros dispositivos Apple. Por ejemplo, se puede hacer una videoconferencia comandada con el FaceTime de la iPad. Pero hay algo más y es el concepto de iTV, algo que todavía no existe pero que es casi un hecho, según la biografía de Steve Jobs de Walter Isaacson.

Sería un iTV táctil con sistema operativo iOS, una iPad gigante que sintetizaría toda la tecnología en un solo equipo mayor. Google TV va por ese camino y consiste en una caja de búsqueda virtual que aparece en la pantalla y permite buscar contenido: pelis, videos o programas. Algunos de los últimos lanzamientos ayudan a ejemplificar este nuevo panorama. Sony Nasne. Es un reproductor y sintonizador compatible con cualquier pantalla o monitor. Tiene un disco de 500 GB, sintonizador de TDT y satélite.

Como novedad, permite grabar video en su memoria y acceder desde otros dispositivos de la misma marca al contenido. No tiene WiFi pero sí puerto Ethernet para conectarse a la red a través de un cable. Costará 211 dólares.

Ikea Uppleva

 

Es un combinado moderno y una excelente idea de la casa de decoración sueca Ikea.

Como la TV es un mueble más, ahora se vende en este “todo en uno” que consiste en un mueble que integra TV desde 24 hasta 50 pulgadas con reproductor multimedia incluido y diversos conectores para seguir ejerciendo la compatibilidad. Tiene WiFi, Hdmi, Dnla, unidad Blu-Ray/DVD y un equipo de audio 2.1 con subwoofer inalámbrico para no tener ni un cable dando vueltas. Loewe Connect ID. Flamante línea de televisores que reúne lo último de lo último. Son coloridos, personalizables (hasta 2.160 combinaciones distintas), vienen con disco rígido incorporado y sus paneles son 3D. Ofrecen imagen Full HD 1080p, tienen triple sintonizador de televisión digital (para todas las normas), conectividad WiFi, Dnla, tres salidas Hdmi, puertos USB y USB 2.0. Tienen un reproductor multimedia incorporado al equipo y permiten controlar todos los dispositivos a través de un celular inteligente. Con respecto a su sonido, ofrece hasta 80W de potencia sonora. Cuestan 1500 euros.

En la Argentina, los conversores de Televisión Digital Terrestre (TDT) ya ofrecen, además de accesibilidad a la grilla de televisión digital, la posibilidad de interactuar con el middleware Ginga para acceder a contenido extra en Fútbol para Todos, entre otros programas. En poco tiempo más la propuesta será navegar en internet a través de este dispositivo, sin necesidad de cambiar la vieja caja boba. Con el tiempo y con el apagón analógico, aquella revolucionaria TV de los años 50 pasará al olvido. Una nueva flor cambiará la manera de sentarnos frente al televisor.