Las conexiones WideBand ya son una realidad. Ofrecen la posibilidad de trabajar a distancia sin necesidad de hacer parabólicas humanas para que pasen los archivos. El teletrabajo crece en el mundo y lo acompañan las conexiones de banda ancha.

 

Como si se tratara de una carrera de Fórmula Uno, las conexiones a internet están optimizando constantemente sus motores para prepararse para lo que viene. En la Argentina, este último año, se presentaron servicios que superan los 10 mb de conectividad. Fibertel, con 30 mbps, y Claro, con 50 mbps.

Estas superconexiones son una novedad para los usuarios  locales y aún poco accesibles: cuestan 700 (350 para clientes) y 599 pesos respectivamente.

Las transferencias son limitadas y no cubren todas las áreas del país pero permiten comenzar a disfrutar de los beneficios de conectarse y trabajar en una oficina virtual, en la casa de fin de semana, en un bar o en un hotel en Hong Kong.

Se dice que toda crisis es una oportunidad. Hacia 2001,la Argentina padeció una de las más grandes a nivel económico.

Esto generó, por un lado, la necesidad de redefinir las contrataciones de los empleados y contribuyó al establecimiento de la figura del teletrabajador y del freelance. La aceleración de esta nueva modalidad de trabajo se fue dando en todo el mundo y muchos países presentaron leyes y planes para los teletrabajadores. En la Argentina, el Ministerio de Trabajo creó la Comisión de Teletrabajo en 2003 y, desde 2008, el Programa Piloto de Seguimiento y Promoción del Teletrabajo en Empresas Privadas (Propet).

Esto no sería posible sin el avance de las telecomunicaciones, en un país que ya cuenta con 1,6 millón de teletrabajadores, de los cuales, un 20 por ciento está en relación de dependencia. Las empresas pioneras en programas de teletrabajo son Cisco, Telecom, YPF, Nielsen y Byte Tech, entre otras. También son muchas las pymes que han implementado esta modalidad.

Los beneficios son vastos: se ahorra tiempo de traslado, se mejora la calidad de vida, se manejan los horarios y se aumenta la productividad, siempre y cuando esté bien implementado. Sólo se necesita una computadora con internet y una buena conexión. La palabra “buena”, en materia de megabytes, va variando con los años. Por eso, Japón es un buen ejemplo de lo que en el futuro será aceptable para los hiperconectados: lidera el ranking de las mejores velocidades, con 61 mbps de conectividad. Le siguen Corea  el Sur, con 45 mbps, Finlandia (primer país del mundo en considerar a la banda ancha como derecho humano y que ofrece 1 mbps gratuito a sus cuidadanos), Suecia y Francia. 

Los beneficios de una conexión ultrarrápida son indiscutibles.

Estos servicios permiten descargar en una hora más de 10 gb de información (un DVD de alta calidad) pero tienen tope de descargas. Por ejemplo, Fibertel Evolution permite hasta 250 gb por mes y una vez alcanzado, la velocidad pasa a 6 mbps.

Otros servicios que se sumaron a la propuesta de mayor velocidad son Arnet, 20 megas a 179 pesos, y Speedy, con 10 megas desde 75 pesos en adelante, aunque para empresas desarrolla planes de hasta 500 mb. También iPlan (10 mbps) y dos empresas que operan en determinadas zonas de Buenos Aires: Metrotel y PhoneVision. La cobertura es amplia pero no total. Serán las cooperativas las encargadas de achicar la brecha y permitir que más sectores tengan conectividad.

 

¡Al agua, celu!

Imposible de mencionar en castellano.

Se llama Arrows μ F-07D y es una creación de Fujitsu para el mercado japonés, a prueba de agua y de distraídos. A simple vista, es un smartphone más. Tiene Android 2.3, cámara de 5 MP y 4 pulgadas de pantalla OLED Gorilla

Glass con resolución de 480 x 800 píxeles.

Su gran diferencial es la supercarcaza resistente al agua y ultradelgada, con sólo 6,7 milímetros de grosor.

Esto es posible gracias a la certificación IPX5/8, que garantiza una sumersión de 1,5 metro por 30 minutos. Además, tiene billetera móvil y sintonizador de TV digital. Por ahora, sólo se vende en Japón.