¿Sabés crear? La creación empieza por tus pensamientos, sueños, anhelos y satisfacciones, son tus primeros intentos para despertar al creador que hay en ti.

Somos Creadores. ¿Y si pudiésemos materializar, conscientemente, cualquier cosa en el momento y en la manera que deseemos? Tan milagrosa como dicha pregunta pueda sonar, existe un potencial creador infinito en nosotros mismos cuando aprendemos a hablar con el olvidado idioma del dominio de la Matriz de la Creación.

La clave no es cuanto yo “deseo” en el afuera, sino cuanto “siento” poder realizar en el adentro. La fuerza de la creación espera dormida en nuestro interior, no solamente debemos comprender cómo funciona, también necesitamos conectarnos con un profundo lenguaje emocional para comunicar nuestros deseos y que sea reconocible para una inconmensurable e infinita red de energía.

Las más misteriosas y sagradas tradiciones del mundo antiguo nos recuerdan que, de hecho, existe un lenguaje humano que nos conecta con lo divino y que utilizaron los sabios del pasado para comunicarse con la fuente misma del poder de la manifestación; una forma tan simple que todos ya sabemos cómo “hablarlo” con “uidez y lo usamos todos los días en nuestras vidas: es el lenguaje de las emociones humanas. No importa si sos el más bueno o el más malo de este mundo, la fuente de energía está disponible sin juzgar tus intenciones, la llave de acceso es la con!anza en uno mismo. Cada emoción que experimentamos en nuestros cuerpos, reflejan nuestros sentimientos y es a través de las experiencias “positivas” de amor, compasión y tolerancia, que ponemos en un funcionamiento la capacidad de las emociones, aunque en algunos casos aunque sean negativas, de odio, o cuando enjuiciamos o envidiamos, atraeremos hacia nosotros y, crearemos potencialmente, aquello que hemos enviado. Es la propia emoción la que nos proporciona tal poder dentro de nuestros cuerpos, extendiendo esa fuerza interior hacia el mundo cuántico que no es percibido por nuestros sentidos físicos. Este mundo inmaterial es un verdadero reservorio de posibilidades in!nitas, accesible a cada uno de nosotros, a cada momento de nuestras vidas, un espacio que es pura esencia, algo que podríamos definir como el anteproyecto para todo en la creación. Este es el campo matriz es de pura energía y es la fuente desde donde se abastece la materia para formar el mundo físico y nosotros como creadores tenemos acceso a la infinita matriz de la creación mediante el poder de la emoción humana. Somos creadores y Dios nos ofreció el libre albedrío para decidir qué crear en nuestras vidas y el mundo que nos rodea.

 

LA TIERRA: UNA ESCUELA DE CREADORES

 

¿Sabés crear? Empieza por tus pensamientos, sueños, anhelos y satisfacciones, son tus primeros intentos para despertar al Creador que hay en ti. Somos creadores principiantes sin ser concientes de ello, quienes buscamos con los deseos, las satisfacciones y los planes del ego, crear un mundo acorde a nuestras ilusiones, al tiempo que nos aleja del poder interno del creador en amnesia que habita en nosotros. Como si se tratase de alumnos de una escuela de creadores, poco a poco, nivel tras nivel, estamos aprendiendo a utilizar el don de la creación. El simple acto de enfocar nuestra atención en un objetivo, es un acto de creación. A través del poder focalizarnos conscientemente en las cosas que deseamos, estamos creando las condiciones en nuestra imaginación para materializarlas en nuestras vidas, es como si les diéramos un empujón para que atraviesen la barrera de lo irreal hacia lo real. La búsqueda es el primer camino del creador, sin sueños, sin anhelos y sin sentimientos no hay materialización de nuestros planes ni hay creación. Y aquí yace el secreto de impulsar los deseos de nuestro corazón, desde un estado de imaginación hasta la realidad de nuestro diario vivir: es nuestra habilidad de sentir que nuestros sueños ya se han convertido en realidad, nuestros deseos se han cumplido y nuestras peticiones han sido respondidas.

Hay una diferencia entre focalizarnos hacia un resultado y el pensar y sentir desde el resultado. La mayoría de las veces, cuando deseamos y trabajamos en concretar algo, nos dejamos invadir por la duda sobre si realmente alcanzaremos aquello que planificamos.

Aunque podemos establecer metas que nos acerquen a nuestros sueños, nuestras mentes siempre están pensando en el camino hacia el objetivo, en vez de sentir el placer de estar viviendo en la experiencia de lograrlo. La clave de acceso a la matriz creacional, es sentir el deseo de nuestro corazón y pensar desde éste, sumando la emoción y el sentimiento a nuestra experiencia.

En nosotros, y en nuestro poder de atracción, radica el poder. Los principios cuánticos nos dicen que despertar el gozo, el anhelo, proyectar nuestros planes y el sentir nuestras emociones no son un requerimiento banal del ego, sino que representan un lenguaje indispensable para dirigir y enfocar nuestra conciencia cuando aprendemos a materializar nuestro potencial creativo. Es un estado del ser en el que estamos “sintiendo”, aquello que estamos construyendo y que aún no hemos materializado.

El ser humano debe aprender que con el logro de lo externo, debe ir acompañado indefectiblemente el logro de lo interno. Las cosas van cambiando a medida que crecemos en conciencia y nos tornamos más respetuosos de lo creado. El estado de conciencia que alcanzamos con el crecimiento del ser interior, nos ayuda a que sea cada vez menos importante alimentar con deseos y satisfacciones externos, nuestros logros debido a que nuestro interior ya no necesita de los aspectos que requiere el ego. Es cuando el enfoque hacia los valores de la vida cambia, ya que los éxitos alcanzados a lo largo de la vida, y en una búsqueda verdadera del poder creativo, tienen como objetivo el crecimiento de nuestra conciencia. Cuando alcanzamos estados elevados de conciencia, nuestro propio estado interior, ya es el de un ser creador. Semejante a como cuando trabajamos como discípulos para alcanzar al maestro, al convertirnos en maestros la búsqueda termina, porque ya somos la maestría. Esto sucede, porque cuando sabemos que podemos cambiar las cosas, llega la aceptación del mundo tal como es. Es ahí, cuando logramos cambiarnos a nosotros mismos… La realidad cuántica es la que refleja nuestro cambio y el mundo cambia como consecuencia.

Porque ya somos creadores. Gracias a los experimentos modernos y las instrucciones de los textos antiguos, sabemos que crear la realidad es más que lo que hacemos, es… ¡lo que somos!