Los medio hermanos René Pérez y Eduardo Cabra son el alma de Calle 13. El dúo boricua que se perfila como la voz latinoamericana sabe divertirse sin perder la conciencia social.

 

Semanas antes de su debut en Buenos Aires, en 2007, Calle 13 se había transformado en la rareza del Sónar. Los organizadores del reconocido festival catalán de vanguardias musicales, ante el cuestionamiento de la prensa española por la inclusión del grupo boricua en la grilla, justificaban su participación argumentando que era el exponente más innovador del reguetón. La afirmación evidenciaba la confusión que causaba la propuesta del combinado, pues apenas un par de canciones en clave de dembow incluía su hasta entonces único disco, titulado igual que el conjunto, editado en 2005. Una de ellas era el himno “¡Atrévete te, te!”, que se manifestaba como un guiño hacia el estilo que universalizaron Daddy Yankee y Don Omar, pero que al final terminó por convertirse en un dolor de cabeza para los artífices del proyecto, los medio hermanos René Pérez (voz) y Eduardo Cabra (productor y músico). Desde entonces, el tándem tuvo que batallar para sacarse el estigma de estrellas del perreo, lo que ocasionó que muchos músicos del género también tomaran distancia de este estilo debido a sus limitaciones conceptuales.

Además de legarle recientemente una novia, la actriz Soledad Fandiño, Pérez asegura que su cariño por la Argentina surgió a partir de que fue la primera plaza que entendió la oferta musical del grupo creado en el municipio de Trujillo Alto. Por eso el segundo álbum de Calle 13, Residente o Visitante (2007), manifiesta su agradecimiento y admiración por la cultura local al incorporar no sólo tango y zamba, sino sociedades con Bajofondo Tango Club y Vicentico. Afinidad que profundizó en las siguientes visitas al país, donde ya juega de local, así como en sus otros dos discos, Los de atrás vienen conmigo (2008), en el que experimenta con la cumbia villera y la murga, y cuenta con las participaciones de Pablo Lescano y La Chilinga, y Entren los que quieran (2010), producido por el argentino Rafael Arcaute y en el que colabora Gustavo Santaolalla. El último trabajo de la banda incluye “Latinoamérica”, considerado su tema cumbre e inspirado en Mercedes Sosa, con la que el frontman puertorriqueño grabó “Canción para un niño de la calle”.

El combinado conformado por Residente, el alias de René, y Eduardo, más conocido como Visitante, al que se sumó su hermana Ileana Cabra, de álter ego PG-13, encontró en las giras por el continente una manera para despertar de la insularidad. Si bien es sorprendente que una nación de apenas cuatro millones de habitantes haya ofrecido tanta musicalidad al mundo, lo de Calle 13 ha sido loable al intentar integrar, a través de la fusión de ritmos e idiosincrasias, a Puerto Rico en el contexto latinoamericano. Así que la etiqueta “género urbano”, que debió invocar para despegarse del reguetón, evolucionó hacia una compleja telaraña de sonidos que formuló un nuevo lenguaje artístico. El conjunto boricua, mediante el cruce de tradición y modernidad, afín a las intenciones de la dominicana Rita Indiana, del colectivo argentino Zizek, de los colombianos Bomba Estéreo o del proyecto mexicano 3Ball MTY, encontró el identikit que el rock en nuestro idioma persiguió por décadas sin resultados. Es la fina universalidad de la expresión de toda una región, sintonizando en una misma frecuencia jolgorio y conciencia social.

Los ganadores de nueve estatuillas en la última entrega del Grammy Latino aprovecharon el estatus alcanzado para tornarse en un altavoz de los desasistidos. Apoyado en la métrica del rap, que aprendió de los guetos afroamericanos de Georgia (Estados Unidos), mientras estudiaba diseño de sonido, Residente, que lleva tatuada a su madre en un brazo, se alzó como uno de los jóvenes referentes de la crítica social y política en la cada vez más banalizada música popular latina. Su filosa verborrea, que desata pasiones sobre todo en los shows en vivo, en los que suele escribir consignas en su espalda desnuda, ha tenido como objetivos desde el ex presidente colombiano Álvaro Uribe hasta el actual gobernador de Puerto Rico, Luis Fortuño. Al mismo tiempo ha demostrado su simpatía por el venezolano Hugo Chávez, el boliviano Evo Morales y el nicaragüense Daniel Ortega, y la causa de las Madres de Plaza de Mayo. A pesar de que no es el primer artista que lo expresa, el desenfadado cantante ha sido consistente en su deseo de que la isla obtenga su independencia. Demasiada adrenalina.

  1. El nombre de la banda proviene de la calle del sector donde Residente y Visitante crecieron en Trujillo Alto.
  2. El grupo se dio a conocer en 2005 con los sencillos “Se vale to-to” y “Querido F.B.I.”. Simultáneamente al auge de “¡Atrévete te, te!”, Residente colaboró en otro exitoso reguetón, el sencillo “Chulin culin chunfly”, de su compatriota Julio Voltio.
  3. El estilo lírico de Residente está inspirado en el de los reguetoneros VicoC y Tego Calderón. En sus recitales suelen tocar “Japón”, una canción inédita que ironiza acerca de la identidad puertorriqueña. Fue creada para una obra de teatro.
  4. Calle 13 debutó en la Argentina el 1 de septiembre de 2007, con un show en el Teatro de Colegiales (Capital Federal).
  5. En 2009 presentaron su primer documental, Sin mapa, en el que narran cómo se propusieron encontrar la esencia de algunos países de América latina.
  6.  Residente fue conductor de los MTV Latinos 2009, una de las ediciones más controversiales de los premios entregados anualmente por la cadena televisiva de videos musicales.
  7.  En sus discos han participado estrellas de la música de la talla de Rubén Blades, Totó la Momposina, Seun Kuti, Juanes y Café Tacuba. En la última entrega del Grammy Latino, Calle 13 se convirtió en el artista que más premios recibió en una misma edición del galardón.