Mike Amigorena y Esmeralda Mitre se aman. La vida los cruzó y no volvieron a separarse. Protagonizaron Hamlet, se conocieron y se enamoraron. El suyo es un amor platónico, ficticio, irreal. Juntos son mágicos.

Mike Amigorena y Esmeralda Mitre se aman. La vida los cruzó y no volvieron a separarse. Protagonizaron Hamlet, se conocieron y se enamoraron. El suyo es un amor platónico, ficticio, irreal. Juntos son mágicos.

Ser o no Ser esa es la pregunta: ¿Qué será más noble para el alma, sufrir los dardos y los golpes de la oprobiosa fortuna, o tomar las armas contra el océano de los males y el enfrentarlos, terminar con ellos? Morir, dormir, no más.”

 

Frase célebre si las hay. Tanto que a veces suena a cliché. Pero pasan los siglos y permanece. Parecería que de esta manera los seres humanos nos debatimos entre las pasiones y las formas de elevar nuestra alma. Entre lo terrenal y lo divino, entre la vida y la muerte… y lo que está más allá.

La búsqueda incansable de respuestas, que finalmente se resuelven solas. La solemnidad con que tantas veces vivimos la vida se desvanece frente a la certeza del amor. Y todo comienza a ser un juego.

 

Este es el juego que hoy encarnan Esmeralda y Mike.

Esmeralda hace honor a su nombre. Es un cristal preciado, difícil de encontrar, de una elegancia divina y un valor incalculable. A sus treinta años, va por la vida segura, bien plantada, llevándose el mundo por delante. Esmeralda ama a Mike. Y lo dice sin rodeos:

 

Hicimos Hamlet, y yo era Ofelia –cuenta–.
Si no había un enamoramiento, nada de esto hubiera sucedido.

Mike es un hombre herido por la reciente pérdida de su padre. Dicen que está un poco loco, pero no es así. Mike es real, sensible, honesto más allá de cualquier juicio. No vacila en sus respuestas. No esconde su sentir, pero al mismo tiempo se permite la libertad de jugar, y jugar…

Quizá este sea uno de sus mayores encantos. Mike ama a Esmeralda, y tampoco tiene reparos en decirlo: “Me enamoré como de mi compañerita de cole, porque es una persona muy dulce y generosa”, y en sus ojos refleja, casi como un niño, lo que siente por ella.

El amor es un tema constante en esta entrevista. Hablamos de él, intentamos definirlo, y pensamos en el amor universal.

Mike abre el juego, y responde la primera pregunta entrando en tema sin vueltas… porque no las tiene.

 

–¿Qué lo enamora?
Mike Amigorena: –Me enamora la inteligencia, el buen humor. No es fácil enamorarme, igual. Me enamora la complicidad, y obviamente me tenés que calentar sí o sí.

–¿Qué lo calienta?
M. A.: –La piel, las tetas, los pies, las pecas. Esa energía que se concentra, que tiene que ver con la piel, pero que la trasciende, es más abarcativa.

–¿Puede describir esa energía que se produce cuando una persona lo atrae?
MA: -No la puedo describir sin repetir todo lo que acabo de decir. Es percibir todo este compendio de cosas que te llevan a sentirte atraído, y a partir de ahí dejás, dejás, dejás… y que fluya. Me parece que no hay que predeterminarla ni en pedo, porque esa energía que hace que a vos te guste estar con alguien es la piel. Y a eso no hay que predeterminarlo jamás porque si no te estás poniendo coto, le ponés un límite y no va. Hay algo que te dice que con esa persona te podés dejar llevar.

–¿Y qué pasa con la mente en esta instancia?
M. A.: A la edad que tengo meto la cabeza todo el tiempo. Cuando era más chico era más relajado.
Esmeralda cree en el amor porque está enamorada. Pero más allá de su pareja, de quien habla más adelante, es capaz de enamorarse de otras personas. De vivir amores platónicos y amistades que están cargadas de este sentir.

–¿Como es ese amor sin pasión que vive con Mike?
Esmeralda Mitre: –Yo sí tengo pasión por Mike.

EPU: -Me refería a lo sexual. ¿Qué diferencia hay entre el amor que siente por Darío Lopérfido y el que siente por Mike?
E. M.: –Darío es mi pareja, yo con él armé algo serio, con él tuve, desde que empecé hasta ahora, toda la pasión del mundo; a veces más, a veces menos, pero siempre presente. Construimos una relación, Darío es mi familia, Darío es mi casa, Darío me conoce toda entera, me banca. Con Darío vivo la realidad y el encarar la vida.

–¿Cómo es el amor con Mike?
E. M.: –Con Mike es el juego, somoscomo dos niños que podemos estar todo el tiempo inventando, armando, jugando, porque en realidad no nos tenemos que hacer cargo de nada juntos, sino simplemente jugar.

–Es interesante separar esas dos clases de amor.
EM: –Claro, la cotidianeidad es superdifícila veces, y todo eso no lo vivís conun amigo.

“Ya no tengo el complejo de ser quien soy, de venir de donde vengo y de haberme ganado el lugar que me gané. Trabajé mucho para estar donde estoy.”Esmeralda
“Cultivo mi espíritu y le doy cosas lindas para que crezca sano y contagie al otro. No entiendo la espiritualidad desde el mismo lugar que la mayoría de la gente.”Mike

 

–¿Cómo diferencia el amor de pareja y el amor de amigos?
E. M.: –Es igual de fuerte pero a la vez es más irreal, entonces resulta más simple.
También es más duradero, por ser más irreal. –¿Con sus amigas le pasa lo mismo?
EM: –Sí, por supuesto. Estoy enamorada de mis amigas. Por algunas de ellas doy todo, una vez que te elijo te doy mi vida, soy capaz de matar por vos. Y si vos matás a alguien, decirte: “Enterrémoslo juntos”.

–¿Puede diferenciar el amor de la pasión?
E. M.:–Sí. La pasión desenfrenada a veces se confunde con lo que es realmente el amor. Son dos cosas distintas.

–¿Cree en el amor más allá del género?
E. M.: –Claro, de hecho yo tengo un amigo gay del que estoy completamente enamorada. De su alma, de su ser. Mike está solo. Después de la relación que tuvo con la actriz Carla Peterson no se le conoció otro amor. Actualmente, la reflexión parece estar de su lado. Sugiere que transita este momento desde un espacio contemplativo en el que no deja de lado lo lúdico.

–¿Qué lo enamora de la gente?
M. A.: –Nada, de la gente no me enamora nada. Me deleito con la discreción y hay muy poca gente así. Eso es lo que me hace afín con alguien. La humildad, las personas calladas. Odio a los que hablan y hablan y no paran.

–¿Se enamoró alguna vez de alguien más allá del sexo, cree en la posibilidad de lo platónico?
M. A.: –Me enamoré de personas, pero es un amor más puro.

–¿Cree en el amor universal?
M. A.: –Sí, claro que sí.

–¿Es espiritual?
M. A.: –Soy espiritual porque cultivo mi espíritu y le doy cosas lindas para que crezca sano, para que contagie al otro. No entiendo la espiritualidad desde el mismo lugar que la mayoría de la gente. No es que creo en algo en particular.
Me enriquezco cons tantemente, eso es la espiritualidad para mí.

–¿Cuáles son esas cosas lindas que hace para enriquecerse?
MA: -Perdono, medio, no juzgo, no soy rencoroso, no critico. Todas esas cosas te van alimentando.

–¿Aplica la misma vara con usted?
M. A.: –Sí, seguro. Yo soy al que primero cuido. Si no estoy bien, no puedo estar bien con nadie y no puedo dar nada lindo.

–Hay que estar muy consciente para poder hacerlo. ¿Se considera una persona consciente?
M. A.: –Claro que sí. Es decir, estoy atento a mí mismo, soy consciente de lo que siento, de lo que quiero compartir, y no tengo idea de lo que pasa en la bolsa.

–¿Conquistar o ser conquistado?
MA: –Conquistar. En realidad depende, a veces dejo que me conquisten, es muy relativo al momento y a la mujer.

–¿Amar o ser amado?
M. A.: –Las dos cosas por igual.

–¿Cree en la igualdad de condiciones para ambos sexos?
M. A.: –Totalmente. Si yo no respeto lo que a vos te hace bien, sería un déspota.
Y quiero verte feliz. Si te hace bien tomar el té con musulmanes, yo te lo voy a respetar. Cada uno es responsable de lo que hace, y hay que compartir.

–¿Amor apasionado o un amor más contenedor?
M. A.: –Prefiro un amor apasionado.
Hace tres años y medio Esmeralda conoció a Darío Lopérfido, quince años mayor que ella, y a partir de entonces nunca volvieron a separarse. Es, según cuenta, el amor de su vida.

–¿No le da miedo vivir un amor tan grande?
E. M.: –Sí, porque no siempre todo es perfecto en el amor. A veces da miedo porque uno piensa: hace tres años y medio que estoy, él ya es parte de mí. Da miedo y tristeza porque surge la pregunta:
“¿Y si no funciona para siempre? ¿Qué hago, me muero?”. Porque la tristeza sería enorme.

–Lo importante es que funciona.
E. M.: –Claro, pero ahí te das cuenta de que es una unión verdadera, cuando tenés miedo de que un día se termine, porque no todo es para siempre. Es muy complejo que todo sea para siempre.

–¿Le cuesta creer en el amor eterno?
E. M.: –Creo que el amor y las elecciones son para siempre más allá del estar o no pegados. Si yo dejara de estar con Darío el día de mañana, ese amor que siento por él nadie me lo va a poder sacar de adentro. Ya está, entró como por un tobogán. Y este amor va más allá de la pareja.

–¿Aunque a veces todo termine mal?
E. M.: –Eso pasa cuando hay traiciones. Yo no quiero cantar victoria, pero si hay algo que creo que no es Darío es traicionero, y yo tampoco. Entonces, se pueden terminar las cosas, pero que se me vaya de adentro no creo, porque no puede haber traición.

–¿Se puede ser infiel sin traicionar?
E. M.: –Sí, y yo creo en eso. En lo que no creo es en la traición. Uno conoce eso cuando conoce el amor. Porque si no cree que el amor es: “Te metí los cuernos, no te los metí”, pero es mucho más profundo que eso. Sólo se trata de cuidar al otro.

–¿Qué significa la traición para usted?
E. M.: –Traicionar es exponer al otro, ocultarle algo importante mucho tiempo.
Pero no es lo mismo que ocultarle una historia pasajera. Una historieta con alguien, bueno, puede pasar, no le vas a andar contando todo.

–¿El amor va más allá de eso?
E. M.: –Claro, y eso es lo complicado, es bello pero es doloroso, porque cuando conocés un amor que va más allá de todo, nada lo puede superar. Se te pueden cruzar pasiones, se te pueden cruzar divertimentos, pero ¿quién supera al que nunca te traiciona y al elevado espiritualmente

Mike Amigorena

El Chico Cool…

  • Nació en Maipú, Mendoza, el 30 de mayo 1972
  • Fue expulsado de varios colegios por ser un niño problematico
  • A los 19 años se instaló en Buenos Aires para perseguir una carrera como actor. Antes de conseguirlo trabajó como repartidor de pizzas, telemarketer, promotor y modelo.
  • Estudió teatro con Santiago Doria y con Alfredo Zemma.
  • También tomó clases de clown con Cristina Moreira. Esto le dio un manejo del cuerpo que pocos artistas tienen.

Asistencia: Angie Martínez
Maquillaje: María Verónica Sabbatini
Peinados: Walter para Gino Lozano
Agradecimiento: Nicolás González