Se mueve y habla a una velocidad vertiginosa, pero nada hace que pierda lo más importante: la conexión. Ari Paluch está conectado con la realidad y con la espiritualidad en simultáneo, y las comunica con la claridad que hoy hace falta.

Se levanta a las 4.15 para meditar. Se come todos los diarios antes de entrar en la radio para hacer El Exprimidor. Entrena su cuerpo y sus “abdominales espirituales” para lograr vivir una vida más plena. Y comparte su aprendizaje con todos.

 

–¿Cómo surgió Combustible Espiritual?

–Se dio solo. Como siempre sucede en la vida, las cosas se van encaminando en función de los designios del Universo, y en todo caso uno revela un don o una herramienta que le ha sido dada. En mi caso coincidió con la crisis de los 40, que a su vez sucedió en un momento álgido del país (2001). Desde lo concreto todo estaba bien, pero había un vacío interior muy grande y me sentía constantemente a la defensiva, producto del temor, de la soberbia, del Ego. Esto me llevó a una crisis, y a partir de ahí cambié. Comencé a leer mucho, y se me ocurrió que era una buena idea transmitírselo a la gente. Unos minutitos, a las 7 de la mañana, como para empezar el día parados en otro lugar. Esa columna fue Combustible Espiritual y creció mucho a través del tiempo. Como yo estaba copado con el tema, la gente de Editorial Planeta me llamó y me pidió que escribiera un libro.

Entonces decidí hacer algo que pudiera ayudar a los demás. De esa manera sentía que cerraba un ciclo. Y la verdad es que fue maravilloso desde lo cualitativo y desde lo cuantitativo. Desde lo cualitativo, todos los días hay gente que se me acerca y me dice la típica frase: “Tu libro me cambió la vida”, y yo les contesto que no, que ya estaban preparados para recibir esa información y por eso sucedió. Y desde lo cuantitativo… el primer libro ya va por los 200 mil ejemplares, es una locura, y se editó en Brasil, en España, en México… y la verdad es que no me lo propuse. Como el primer libro fue un éxito, cuando tuve material suficiente saqué el otro. A mí me gusta mucho tomar notas, escribirlas a mano, y después me siento con mi esposa y lo armamos juntos.

 

–¡Me parece genial que trabajen juntos!

–En honor a la verdad, me ayuda mucho a ordenar el material. Son ocho meses de laburo, en los que le damos forma juntos. Ahora, como soy yo el que tiene el “periodista” adentro y la cultura de marcar lo interesante, estoy haciendo el trabajo de recabar información constantemente. De eso hago un ensayo, y después viene el armado del libro. Así se hizo Combustible Espiritual, y después Corriéndose hacia el interior.

 

–Me encanta el título.

–Sí, tiene doble sentido. Porque era lo que te decían cuando te subías a un transporte público, y a su vez es lo que nos decimos a nosotros mismos para entrar en contacto con la divinidad. Porque Dios está dentro de cada uno de nosotros

 

–¿Cómo definiría sus libros?

–De superación personal. Yo escribo sobre Kabbalah, Krishnamurti, sobre muchos grandes seres espirituales, y les agrego lo que me baja a mí cuando estoy conectado. El conocimiento está siempre a disposición, lo importante es cómo uno accede a él. Cuando conectás con tu ser, con tu interior, llega solo. Esos son los momentos en los que anda el Wi-Fi. El Ego se apaga y el espíritu se encuentra consigo mismo, y en mi caso el don de la escritura me da la posibilidad de bajarlo a papel. A eso le voy sumando enseñanzas de maestros de todos los tiempos. Me gusta sentir que estos libros pueden mostrar que hay otros caminos. Y que cada momento es una oportunidad. Cuando descubrís la espiritualidad, tenés idas, vueltas, caídas y recaídas, pero no lo vas a querer dejar más.

 

–Es un camino de no retorno.

–Es la lucha entre el Ego y el Ser. Dicen que estamos en una época en la que se debería trascender al Ego, en que debería terminar su dominación. Ahora, yo creo que hoy estamos en ese vaivén en el que un día prevalece el Ego, y otro día el Ser. Todos somos seres espirituales que vivimos una experiencia humana. Por años nos enseñaron que era al revés. Que éramos humanos y eventualmente conectábamos con lo divino. Eso ya cambió. Por eso necesitamos nutrirnos constantemente, para no perder la conciencia. Creo que la espiritualidad es un proceso, y en ese camino hay consecuencias. Es como dice Tolle: “Hay que vivir el presente, y sólo usar el pasado para aprender de él y el futuro como agenda práctica”.

 

–Nos enseñaron a poner lo espiritual en el afuera. En figuras, personajes…

–En intermediarios, y toda una serie de ideas que nos llevaban a ver a Dios afuera. Y Dios está dentro de cada uno de nosotros. Las religiones tradicionales, a las cuales respeto profundamente (vengo del judaísmo), nos hicieron creer en un Dios castigador. Y Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y nosotros, como tenemos libre albedrío, muchas veces caemos en el miedo e inconscientemente elegimos “castigarnos”.

 

–¿A dónde quiere llegar?

–A vivir en paz, en armonía. Aprendí un concepto que estoy tratando de internalizar y es que la vida no es lo que te pasa, sino lo que hacés con lo que te pasa. Entonces, si yo pudiera pasar la mayor parte del tiempo viviendo en el amor y la armonía y no preocupándome tanto, sería rico. “Como es adentro es afuera.” Quiero trabajar mis abdominales espirituales para estar templado frente a la vida, porque de esa manera es más disfrutable.

 

–¿Cómo maneja el tema de los miedos?

–Soy hijo de una idishe mame, y cuando me dejo regir por el Ego, aparecen, pero ahora tengo herramientas para saber que lo que temo no es algo que vaya a suceder, y que la actitud mental positiva te lleva a la abundancia, tanto como que las actitudes mentales negativas se traducen en carencia. De modo que cuando aparecen los pensamientos de miedo y carencia, trabajo para transformarlos en abundancia y amor.

 

–¿Transmutarlos?

–Sí, transmutarlos. Con el tiempo comprendés que aun las dificultades son aprendizajes. Es un trabajo diario, medito mucho, trato de controlar menos, y eso me lleva a escenarios y a situaciones mentales en los que me llega la respuesta. Hacerle caso al rap mental en el que todos caemos es inconducente. Hay que salirse de ese lugar para encontrar la verdad. Por eso digo que Dios ayuda al que se ayuda. El trabajo humano por sí mismo es al pedo. Tenemos que creer en que Dios está en nosotros, hacer nuestro trabajo y soltar el control. Porque el Universo te devuelve lo que le enviás.

 

–¿Y con los patrones mentales?

–Sucede algo muy interesante con este tema. Cuando uno está en el camino espiritual, logra determinado estado y se la cree, el genio desaparece tapado por el Ego. Y ya sabemos que cuando el Ego domina, aparecen los fantasmas. Tenemos que entender que somos mayordomos de la divinidad, y una vez que lo aceptamos, movernos desde esa humildad porque es la que nos regala la genialidad que hay en todos nosotros. Cada uno tiene sus patrones aprendidos que son los lugares donde tiende a caer cuando pierde conciencia. Cuando uno no resuelve situaciones tiende a caer en los patrones aprendidos. Entonces hay que estar conscientes y atentos para no repetirlos, porque es la forma de no repetir los problemas. La espiritualidad no va a los síntomas, va a las causas. Por eso es tan importante estar conciente. Venimos acá a aprender, y ese es nuestro trabajo, trascendernos a nosotros mismos.

 

–Como periodista, teniendo la posibilidad de transmitir lo que le sucede. ¿Siente la responsabilidad de hacerlo o le nace naturalmente?

–Más allá de todo lo que estamos hablando, sigo siendo taurino y soy una persona muy práctica. Y mi trabajo me pone en contacto con lo que sucede en el mundo todos los días. Podría decir que aprovecho esta visión para observar la realidad desde otra óptica, pero no dejo de ser profesional. Me sigo comiendo todos los diarios y haciendo un programa de noticias. Pero hoy pateo el Ego en el pasillo.

 

–¿Cree en la reencarnación?

–Sí, creo que el alma es noble e incorruptible, que todas las noches cuando nos vamos a dormir (como dice el Kabbalah), Dios quema el alma y cuando nos levantamos está más pura que nunca. No creo en un juicio final, sino en concientizar qué cosas tenemos que aprender y hacerlas. Creo incluso que elegimos a nuestros padres para asegurarnos el aprendizaje. Y ese es todo el secreto: ser conscientes de lo que tenemos que aprender, y hacer el trabajo que tenemos que hacer para trascendernos.

 

–¿Medita todos los días?

–De lunes a viernes sí. Los fines de semana me hago el boludo. Me levanto a las 4.15 de la mañana, que es la hora del elixir. Dicen que en la medida de lo posible, lo mejor es meditar a esa hora. Podría dormir un poco más, pero no cambio por nada la sensación que esos 20 minutos me dejan el resto del día. Es el momento de entregar mi día.

 

–¿Cómo entiende 2012?

–Desde el punto de vista financiero, económico y social, el mundo está revuelto. Y para completar el escenario, todos los indicadores muestran que no es una coyuntura que se va a resolver en poco tiempo. Desde el punto de vista espiritual “is the end of the World as we know it” (es el final del mundo como lo conocemos), pero puede que lo que caiga sea el mundo del Ego, porque cada vez se manifiesta con mayor claridad. De una manera optimista, espero que sea el final del dominio del Ego, y eso se logra con meditación, con una actitud amorosa y compasiva, con conciencia.