Son el fenómeno del momento con una música que mezcla reggaetón con electroflow. Con pasitos de baile elaborados, y letras no tanto,
Los Wachiturros amenazan con ser el hitazo del verano.

A seis meses de su revelación al mundo, en el bastión HD de la música tropical criolla, Pasión de sábado, Los Wachiturros se convirtieron en la nueva sensación de la cultura popular argentina. No obstante, luchan por su supervivencia. Y es que la boy band más exitosa del momento nunca imaginó que lo que inicialmente surgió como un reverbero de la impronta adolescente del conurbano bonaerense, derivaría en una vorágine en la que se cuestionan la validez de su propuesta y la autoría intelectual del  conjunto.

El sexteto estrenó el culebrón tras la salida de Simón Gaete, el primer vocalista, quien armó su propia versión del grupo, y detonó la epidemia de las imitaciones. Incluso Julián Weich, ante el impulso de la inmediatez y a causa de la  bruma de lo todavía ininteligible, pecó en presentar en su programa Justo a tiempo a la versión más impostora del combinado.

Esto desembocó en recelos, apropiaciones y desvalorizaciones del prime time televisivo, que aprovechó para exhibirlos en plan de  fieras circenses y levantar el rating cada vez que lo precisó.

El furor que desencadenaron Los Wachiturros es tan fascinante que hasta inspiró el nombre de una banda que desvalijaba autos (los wachichorros). Pero sobre todo puso en el tapete a una flamante tribu urbana. Si bien la prensa nacional, a través de suplementos culturales o de las páginas de Sociedad, invocó el discurso tendencista para decodificar un fenómeno palpable
en la calle, pero indescriptible hasta ahora, internet fue la tribuna que lo catapultó.

La plataforma 2.0 se tornó en uno de los frentes de su caldo de cultivo, así como en el receptáculo de seguidores y detractores de esta traducción cumbiera de los floggers (los aúna la relevancia que le dan a las redes sociales). La cosmogonía turra, denominación de la subcultura que hace alusión a lo fashion o a lo canchero, está delineada por la jerga y la vestimenta. Esta última es su rasgo distintivo, esbozado por el pelo rapado con cresta, piercings en boca o cejas, jeans gastados, camisas abotonadas hasta el cuello, suéteres abiertos y zapatillas.

Pese a su papel de embajador de los turros, la principal contribución de este conglomerado de wachines (en referencia a su juventud) fue haber definido la banda de sonido de la tribu. Su música es una consecuencia de la influencia que tuvo el reggaetón en la cumbia, especialmente el electroflow (la vertiente más electrónica del género hilvanado entre Panamá y Puerto Rico). El nacimiento de Los Wachiturros está directamente relacionado con la pista de baile, pero desde lo coreográfico.

Después de que el productor Enzo Solar descubriera a Kaká, Leíto, Gonzalo y Brian demostrando su talento para inventar pasos en una discoteca de Morón, ciudad de origen del combinado, se le ocurrió sumar a un DJ y a un vocalista. Así llegaron Memo y Simón (reemplazado hoy por MC Cakito) al grupo, consumando la primera alineación de  un proyecto cuyo sostén está a medio camino entre los Monkees y los Backstreet Boys. Aunque al mismo tiempo sentó un precedente en la conceptualización y los formatos de la movida tropical local.

Desde el revuelo que causó Ráfaga en los 90, o la cumbia villera en la década pasada, ningún otro exponente de esta escena había logrado posicionarse en el imaginario argentino como Los Wachiturros. “Tírate un paso”, su primer sencillo, incluido en su disco debut, titulado igual, es el hit del año.

A pesar de que el reggaetonero boricua Rey Pirín haya reclamado su autoría, demanda millonaria de por medio, la canción caló de tal manera que se transformó en el aria de la campaña presidencial de Alberto Rodríguez Sáa, Susana Giménez lo bailó y tiene conmocionado a Chile. Si bien se encuentra parado al otro extremo del Colectivo Zizek, artífice de la bailanta digital en el país, esta banda teen conformada por chicos de entre 16 y 21 años, que se despega del discurso gangsta para rendir pleitesía al jolgorio, también apuesta, aunque sin pompa o sin proponérselo, por la reinvención de la música popular. Pero posiblemente nadie se acuerde de ellos dentro de un tiempo.

El disco

A pesar de que pasarán a la historia por el que podría ser su único éxito, Los Wachiturros puso a la venta en octubre su primer álbum, Tírate un paso, una colección de 13 cortes que musicalmente son afines a la canción que los lanzó a la fama y que temáticamente giran en torno al baile, a la fiesta y a otros tópicos adolescentes.

 

Tips

  1. El grupo revelación de la Argentina en 2011 tiene 400 mil seguidores en su cuenta de Facebook.
  2. En octubre superó en ringtones a Ricky Martin y a Chayanne.
  3. Durante los fines de semana realiza hasta 20 presentaciones en vivo.
  4. Antes de dedicarse a la banda, sus integrantes militaron en clubes de fútbol de la AFA.
  5. Sus miembros son hinchas de Morón, incluso le compusieron un tema al “Gallito”.
  6. El sexteto patentó su estilo de baile con el nombre de “La danza de Los Wachiturros”.